Reflejos de mi transformación personal (Síntesis de lo escrito VIII)

El relato generado en este blog se basa en un intercambio continúo entre experiencia personal y reflexión teórica. Lo hago así porque estoy convencida de que lo externo es reflejo de lo interno y al revés, de que la reflexión racional no tiene sentido sin espejos emocionales y corporales, de que solo a través de la mirada personal e intima lo abstracto tiene perspectiva.

Así que mi recorrido y transformación personal son una parte central de lo escrito aquí. Hoy os resumo lo que he compartido hasta ahora sobre este camino.

El primer texto Marchando abrió la mirada genérica desde esta perspectiva personal. En el describo el proceso emocional de los primeros diez años de mi activismo, ejemplificado en mi cambio de actitud en las manifestaciones: Empece creyendo en ellas y participaba con todo su corazón, hasta que percibí el impacto nulo que tenían, lo que poco a poco me iba desmotivando. Primero se manifestó en que mi actitud se relajaba cada vez más hasta que finalmente deje de ir. Fue un proceso de años de perdida de ilusión y fe en nuestras acciones.

Otro elemento desmotivador fueron todos los palos internos: El desorden, los conflictos entre nosotras…. A veces eran sencillamente pesados y desmotivadores, un ejemplo podría encontrarse en Todos estamos en lo mismo, otras veces causaron heridas emocionales profundas. En ¡No puede ser! doy un ejemplo de esto, relato como participe en un conflicto gordo durante una asamblea y como esto perjudicó de maneras variadas a los presentes.

Un tercer elemento doloroso que sufrí fue observar los abandonos de mucha gente que creía que eran compañeros, muchas con excusas baratas en los labios. Los que se quedan atrás habla de ello, todo el texto basado en frases que me soltaron a lo largo de varios años.

Todas estas experiencias relatadas hasta este punto vienen de antes de que conociera otra forma de organizarse, de cuando me movía en los ambientes de izquierdas a los que normalmente llamamos movimientos sociales. Al final solo iba porque me negaba a rendirme. Ya no creía nuestra acción iba a llevar a algún lado, pero tampoco podía aceptar el sistema. Así que me quedaba, porque creía que no había otra.

Después me encontró con a una gente que me aportó otras formas de trabajar, con mucho más seriedad que había visto jamás. Con ellos empecé a creer que Sí se puede, de que un grupo realmente pone esfuerzo, voluntad e inteligencia puede cambiar muchas cosas. Esto llevo a un cambio muy profundo en mi activismo porque aprendí la esperanza.

Pero esto no significa que las cosas se hayan vuelto más fáciles, al revés, de alguna manera este cambió sumó dificultades, intercambié unas dificultades por otras. Como relato en Por esto se llama lucha, pelear por la transformación en muchos momentos es opuesto a pasarlo bien. Luchar implica caminar contracorriente y mucho sacrificio. Pero cómo había empezado a creer en lo que hacía, como había encontrado algo de esperanza cada paso doloroso que dí en esta década pasada me valió la pena y me lo sigue valiendo.

Sufrí mucho más en esta segunda fase de mi activismo que en la primera. Este en gran parte viene de que emocionalmente me implico más. Antes, cuando no creía, mantenía distancia, después, una vez que había empezado a creer, aposté con todo mi corazón y por esto las derrotas y abandonos me empezaron a doler mucho más. Las tres caídas fuertes que comparto en Heridas, heridos son de este después. Curarme de estas heridas, convertirlas en un recurso mio, es una de las cosas que me llevaron a escribir este blog.

Pero esta segunda etapa no solo fue dolorosa. También me aporto muchos regalos: Hice amigos de verdad, crecí y aprendí más que nunca. El último proyecto que nombro en Heridas, heridos caminó por seis años y yo creo que fue extraordinario. Un proyecto que con la práctica demostró que Sí se puede. Era una lección para aprender Cómo hacer lo imposible.

Y ahí estoy ahora, salida de este proyecto que a la vez me machaco y me fortaleció, ya caminando en esta nueva etapa, con este blog, con talleres, implicándome en luchas… buscando convertir la paja de mis experiencias malas y mediocres en oro, oro que ayude a construir este proyecto de lucha que este mundo necesita con tanta urgencia.

Leyéndolo así veo cuantas experiencias mías faltan por compartir con vosotras para que realmente entendáis. En dos semanas abriré otro capitulo: Toda una serie de entradas basadas en las desgracias de la okupa. En su día lo sufrí, y mucho, pero relatándolo ahora son un regalo. Me proporcionan unos ejemplos muy fuertes que evidencian cómo no hacerlo y algunas de las trampas que hay en nuestros discursos. Así que, pronto habrá material emocionante.

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