Indicadores del fracaso de un movimiento social (Síntesis de lo escrito II)

Hoy avanzo con la síntesis de todo el trabajo realizado durante el curso pasado, entre escritos, talleres y diálogos en todos los ámbitos. Parto de los primeros dos puntos de Por qué hay que decir que las izquierdas han fracasado, los que se refieren a los movimientos sociales, y profundizo en el análisis de estos indicadores.

A quienes el uso de la palabra fracaso les genera duda, aquí podéis leer cómo y por qué la uso.

Indicadores del fracaso de movimientos sociales

En las ultimas décadas se ha normalizado el ir y venir de grandes movimientos sociales. En la actualidad los más presentes son el feminismo y el movimiento contra el cambio climático, ejemplos del pasado serían el 15M, el No a la guerra o el movimiento antiglobalización.

Por desgracia tienden a tener varias características:

  1. Después de un auge repentino y multitudinario pierden fuerza hasta quedarse en un número muy reducido de integrantes.
  2. Los objetivos que se ponen no se logran, o se logra solamente una mínima parte o se logran cosas que aparentan éxitos pero no sostienen ante una mirada crítica.
  3. De algunos aparte luego se puede observar como han servido a los intereses de alguna institución, por ejemplo de un partido; incluso puede que surjan acusaciones de manipulación.

Análisis del 15M según estos indicadores

El ejemplo al que más atención he prestado en este blog es el 15M. En el artículo El 15M, ¿un movimiento fracasado? relata la decaída lenta que ha tenido este movimiento en mi barrio después del auge del 2011. De otro ángulo analizamos esta perdida de fuerza durante un taller en Burgos en el que hablamos de la perdida de escaños de Podemos y los partidos de confluencia comparando las elecciones de 2015 y las de Abril de 2019.

Luego hay muchas personas que defienden que el 15M ha impulsado varias luchas particulares, una de las más éxitosas la PAH y los logros parciales que puede demostrar.

Pero si recordamos que los lemas principales del movimiento eran No nos representan y Democracia real, ¡ya! hay que admitir que han logrado una mínima parte de lo que se pedía, si tanto.

La posición de Podemos y los partidos de confluencia

Un tema muy conflictivo en este contexto son los nuevos partidos de izquierdas, Podemos y la variedad de confluencias cercanas. Hay aquellos que defienden estos partidos a capa y espada, y por el otro lado existen personas que se sienten manipulados, que piensan que un grupo pequeña ha abusado del movimiento para posicionarse dentro del parlamento. Entre estos dos extremos hay un sinfín de posiciones acera de Podemos.

Si observamos cuantos escaños han perdido desde el 2015, y asumimos que una parte de los votantes solo se sostiene por el miedo a la extrema derecha, se puede concluir que solo una minoría de las personas que formaban en su día parte del 15M en la actualidad se identifican con el partido que ha nacido del movimiento, mientras de que una gran mayoría afirmaría que ellos tampoco me representan. Incluso aquellos que les siguen votando a menudo lo hacen sencillamente por al sensación de que son la opción menos mala. Para muchos Podemos no representa una solución real a este sentimiento de impotencia ante las elecciones y los partidos que permitía afirmar que no hay democracia real en este país.

Si la existencia de estos partidos se puede clasificar como logro de una mínima parte de lo exigido, logro en apariencia o como una manipulación del movimiento requiere de un análisis profundo que supera los limitaciones de esta entrada.

Pero sí que me atrevo afirmar que no han sido respuesta real al sentimiento de indignación de muchos de los integrantes del movimiento, y por ello ha alimentado la sensación de impotencia en ellos.

El No a la guerra cómo ejemplo de un movimiento manipulado

Durante el taller De imposiciones, compromisos y acuerdos en Burgos los participantes afirmaron que el movimiento No a la guerra del 2003 es un ejemplo claro de un movimiento social que ha servido a un partido político, incluso hasta llegar a la sospecha de manipulación directa, y que sus logros solo fueron en apariencia. Se comentó que este movimiento le ayudó al PSOE a ganar las elecciones, y que sí, se logró parar la participación de España en la guerra de Irak, pero que Zapatero después empezó a mandar soldados a tantas guerras por todo el mundo que alimenta la sospecha que haya hecho un pacto a nivel internacional de compensar su retirada de Irak en estas otras guerras.

Experiencias como las descritas son las que han llevado a muchas personas que han sido y siguen siendo activistas a caer en la impotencia. Como describo en Marchando, en su día fue una de ellas, pero gracias a diferentes aprendizajes y experiencias he podido superar esta sensación, de hecho hoy afirmo que podemos hacer lo imposible. Pero para lograr esto hace falta una dura revisión de nuestros planteamientos y estructuras organizativas, para que en un futuro podamos generar un movimiento que transforme de verdad lo que necesita ser transformado.

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